Diego Bertie
 

Diego Bertie

 

Diego nació el 2 de noviembre de 1967. Su carrera artística comenzó hace diez años como cantante del grupo Imágenes. Grabó su primer Long Play llamado Nuestra Versión, con éxitos como Caras Buenas, Los Buenos Tiempos, y Una Vez Más. Luego decidió incursionar en el teatro, dejando de lado la musica. Asimismo, incursionó en cine y televisión.
Después de ocho años volvió a la música como solista con su primer trabajo discográfico Fuego Azul con Sony Music. Su primer sencillo Qué difícil es amar, ocupó los primeros lugares en las listas locales. Actualmente está a punto de editar su disco en varios países y está preparando su segundo disco para el 2000.

 

Teatro

 

Ha participado en camedias musicales como Annie, Fantástikos. En teatro latinoamericano, como Simón Bolívar en la obra Simón de Isaac Chocrón; en papeles protagóniscos en obras como Yepeto de Roberto Cossa; Un Don Juan en el Infierno y Contragolpe. Realizó el papel de Arthur Rimbaud, el poeta maldito, en la obra Eclipse Total de Christopher Hampton; como Eddie en la obra Locos de Amor de Sam Shepard.

 

Sus último cuatro montajes han sido clásicos. Hizo el papel de Leonardo en Bodas de Sandre de García Llorca; Segismundo en La Vida es Sueño de La Barca; Vershinin en Las Tres Hermanas de Anton Chéjov y como Edipo en Edipo Rey de Sófocles. Producidas estas últimas por la Universidad Cartólica del Perú y el Centro Cultural España bajo la dirección de Edgar Saba. Otra obra es En Así Que Pasen Cinco Años, haciendo el papel del joven. Actualmente se encuentra ensayando El Rey Lear de Shakespeare, haciendo el papel de Edgar.

 

Cine

 

Ha participado en siete largometrajes. Ha protagonizado Reportaje a la Muerte de Danny Gavidia; Sin compasión, adaptación de Crimen y Castigo de Dostoievsky, dirigida por Francisco Lombardi, y por el que ganó el premio a Mejor Actor en el Festival de La Habana en 1994, haciendo el papel de Ramón Romano (Raskolnikow).

 

Además participó en la producción española de Tomasol Films, Bajo La Piel, dirigida también por Francisco Lombardi, quien ganó el premio a Mejor Dirección en el Festival de San Sebastián en 1996.

 

 

Televisión

Ha protagonizado las teleseries El Hombre que debe Morir, Natacha, Canela, Obsesión, La Noche, Leonela y Cosas del Amor.

 

 
 

 

Entrevista

 

¿Qué fue lo que pensaste cuando tuviste el guión en tus manos?

"Cuando Augusto me dió el guión, me sorprendió mucho porque era una historia de época y no me imaginaba algo así, me quedé fascinado con el guión, me gustó mucho. Sentí que tenía lo mejor de los clásicos y a la vez era una historia totalmente contemporánea, totalmente entendible e identificable hoy en día. Es la historia de dos personas que buscan un lugar, y eso es lo que me gustó más del guión. También me gustaron mucho los personajes, hablaban poco y con un lenguaje muy elaborado, detallado y a la vez eran un retrato de la época. Tenía toda una magia y encerraba un mundo de palabras que te situaban mucho más en la historia y eso fue lo que me atrajo. En realidad me gustó todo, el elenco y trabajar con Augusto".

¿Para ti cuál fue el mayor mérito de la película?

 

En principio es el guión, creo que si la mayoría de gente trabajó en este proyecto fue porque se dejaron seducir por éste. Si hablamos de cine o de cualquier cosa, ya sea teatro o televisión, el guión es la piedra donde se construye todo lo demás. Si no está esa piedra no se puede sostener la pared.

Háblanos de tu personaje

 

Difícil porque exigía muchos cambios ya que yo no tenía el tipo físico del personaje y tuvimos que trabajarlo, y eso demandó algunas cosas como trabajo con el pelo, la actitud y todo, pero para mí fue un trabajo rico como actor. Es un personaje que habla muy poco y tiene un drama muy fuerte. Un personaje que por buscar su lugar o buscarse a sí mismo, su identidad, termina sin nada.

 

Háblanos sobre Augusto Tamayo

 

Me gustó mucho trabajar con Augusto, es una persona que conocía muy bien lo que estaba haciendo y yo espero que nos haya exigido lo mejor a todos, me imagino que sí. No he visto aún los resultados, pero el trabajo en sí como química y como grupo ha sido muy bueno. Augusto se ha dedicado mucho a los actores, a la actuación y a todo el proyecto

 

Háblanos sobre tu co-protagonista, Jimena Lindo

Es un encanto, es una actriz que me encanta. Yo había trabajado con ella antes en teatro, nunca en cine y el trabajo ha fluido muy bien. Logramos una buena química y trabajamos bien como complemento porque el personaje de Inés y el de Avila no existen solos sino en contraposición. Inés es como la luz y Avila la oscuridad y el destino hace que se encuentren. Con Jimena siento que hubo una química que hizo que todo se potenciara mucho más. No eran cosas dichas, no eran cosas que necesariamente estaban escritas en el guión, teníamos que conseguirlas a lo largo del rodaje y todos estuvieron muy bien.

Finalmente cuéntanos una anécdota

 

He tenido muchísimas, es la primera vez que tengo un trabajo lleno de anécdotas. Se perdió una vez un caballo en plena filmación. Yo tuve que aprender a montar a caballo, le agarré un cariño muy grande a estos animales y de pronto uno se escapó y se perdió en el desierto y nadie lo podía encontrar hasta el día siguiente.