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Dedicarse
durante más de 10 meses a la organización y creación de un vestuario
de época ha sido una locura. Sobretodo para quienes algo habíamos
aprendido en la universidad de guiones, cámaras y puestas en
escena pero nada sabíamos de telas, fundillos, encajes y mucho
menos de talles y medidas exactas. Sin
embargo, esa extraña fascinación por conocer, crear y recrear
el pasado en sus detalles más desconocidos hizo que desde hace
ya casi un año no tengamos más cabeza que para el vestuario
de época. Los colores, los diseños, las texturas, toda la expresividad
que puede contener la ropa con la que los personajes cubren
sus cuerpos resulta fascinante.
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